El vino de los primeros misioneros del Perú

Ing. Guillermo Toro-Lira Stahl

Se ha mencionado que la producción del primer vino nativo peruano «alimentaba sin duda el circuito comercial español» (Pease G. Y., 1981: 199) y que era principalmente «de consumo urbano y europeo» (Trelles, 1991: 254).

Dentro de este mercado se encontraba el consumo de vino de misa de las redes parroquiales, al cual no se le dará especial atención por dos motivos.

Primero, la Corona española ordenó a las audiencias y cabildos proveer de vino de misa español a las órdenes religiosas. Por ejemplo, la Real Cédula emitida en Valladolid en 1543 obligó «a los oficiales del Perú» a facilitar vino español, por un año, a cada monasterio de los dominicos (AGI, Lima, 566, L. 5, ff. 22r-22v). En 1552 se extiende la obligación por tres años más, luego de haberla extendido en 1549 por el mismo tiempo (AGI, Lima, 567, L. 7, f. 107v). En 1548, el Príncipe ordena a la audiencia de Lima proporcionar la bebida sacramental a los franciscanos por ocho años (AGI, Lima, 566, L. 5, ff. 276r-276v). En 1557 se ordenó lo mismo para los agustinos, haciéndola extensiva por seis años más (AGI, Lima, 567, L. 8, ff. 295v-296r). En 1603, el rey Felipe III emitió una ley en la que permite proveer de «vino de la tierra» (vino nativo) para la misa, pero solo a los «monasterios pobres» (Pérez & López, 1797: 440).

Segundo, el consumo de vino parroquial no era especialmente significativo y no requería de una atención especial. Por ejemplo, se ha reportado que en 1612 un padre jesuita se daba abasto con «una arroba y media de vino al año» (~24 litros) (UOP, AMS [1168/12, pt. 4, item #10)], Peru), cantidad que es menos de la mitad del consumo promedio estimado del poblador español en ese tiempo (Sandoval y Guzmán, 1634: f. 117).

De estos datos se concluye que hubo muy poco incentivo para que los primeros misioneros peruanos produzcan o consuman vino nativo, al menos durante los primeros años de la colonia, y que en esa época el mercado vinícola de las redes parroquiales era insignificativo comparado con el mercado total de la población española.

Fuente:

TORO-LIRA S., G. & CUEVA R., M., 2019 – La evolución de la producción del vino en la zona sur del Perú en el siglo XVI. En: Historia socioeconómica de las haciendas en el mundo andino, siglos XVI-XX (P. Luna, ed.): 1-20; Lima: Instituto Francés de Estudios Andinos. (De pronta publicación).

Obras citadas:

PEASE G. Y., F., 1981 – Las Relaciones entre las Tierras Altas y la Costa del Sur del Perú: Fuentes Documentales. En: Estudios etnográficos del Perú meridional (S. Masuda, ed.): 193-221; Tokio: Universidad de Tokio.

PÉREZ Y LÓPEZ, A. J., 1797 – Teatro de la legislación universal de España e Indias, por orden cronológico de sus Cuerpos, y decisiones no recopiladas; y alfabetico de sus títulos y principales materias, Tomo XX, 488 pp.; Madrid: Imprenta de don Antonio Espinosa.

SANDOVAL Y GUZMÁN, S., 1634 – Pretensiones de la villa Imperial de Potosí propuestas en el Real Consejo de las Indias, 327 ff.; Madrid: por la viuda de Juan Gonçales.

TRELLES, E., 1991 – Lucas Martínez Vegazo: funcionamiento de una encomienda peruana inicial, 318 pp.; Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial.

Manuscritos:

Archivo General de Indias (AGI)

University of Pennsilvania (UOP)

Ilustración:

TROUSSET, L., 1877 – El padre Serra celebra misa en Monterey [sic], California (1770).

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