La Numancia y el Perú

Gonzalo Gutiérrez

Uno de los escritores más reconocidos de España ha sido Benito Pérez Galdós (1843 – 1920). Algunos lo señalan como el literato más grande de España, después de Miguel de Cervantes. Pérez Galdós fue parte de una corriente que reivindicó el realismo en la segunda mitad del siglo XIX e inicios del siglo XX.

Uno de los esfuerzos literarios más importantes del escritor fue la publicación, a lo largo de 40 años, de los denominados “Episodios Nacionales”. Se trata de una impresionante colección de 46 novelas históricas que buscan retratar el devenir y el carácter de España y los españoles en el siglo XIX. Van desde la batalla de Trafalgar, en 1805, hasta los acontecimientos políticos españoles de 1880. Los “Episodios Nacionales” están divididos en cinco series. Las dos primeras tienen diez novelas cada una, y fueron escritas entre 1873 y 1879. Casi veinte años después, Benito Pérez Galdós renueva el esfuerzo, y entre 1898 y 1912 completa 26 nuevas novelas que corresponden a la tercera, cuarta y quinta serie.

Caratula de la primera edición de “La Vuelta al Mundo en la Numancia”, 1906

En la cuarta serie, la octava novela, publicada en 1906, se titula “La Vuelta al Mundo en la Numancia”. La trama de la novela discurre en torno al personaje Diego Ansúrez, marino español quien, tras enviudar y criar a una hija muy bella, Mara, va tras ella en una aventura transatlántica: Mara había escapado del hogar de Ansúrez en Andalucía en los brazos de Belisario Chacón, un peruano bohemio, quien la había cautivado románticamente y se la lleva de manera secreta hacia el Perú.

A la búsqueda de Mara, Ansúrez se hace reclutar para ocupar el puesto de contramaestre en la “Numancia”, la más moderna fragata blindada española de la época, de 7,000 TM, construida en Francia, y bautizada con ese nombre en memoria de la resistencia de la ciudad española a las tropas del general romano Escipión El Africano, en el año 134.

En esa calidad de contramaestre, Ansúrez, el 4 de febrero de 1865, zarpa hacia el Perú como parte de la tripulación de la “Numancia”. La nave se dirigía al Perú a fin de reforzar la escuadra española en el Pacífico, luego de los violentos incidentes que derivaron en la ilegal ocupación de las Islas Chincha por parte del almirante español Luis Hernández de Pinzón, instigado por las maquinaciones del torvo e inestable “Comisario Especial Extraordinario de España en el Perú”, Eusebio de Salazar y Mazarredo (o “Más Enrredo”, como lo bautizó el pueblo peruano). El Perú en aquel momento estaba totalmente soliviantado contra España a consecuencia del oprobioso tratado Vivanco-Pareja, así como por la declaratoria de guerra de Chile a España.

La Numancia

Después de un muy largo viaje la “Numancia” llega al Callao, y allí Ansúrez recibe la versión que su adorada Mara habría contraído matrimonio con Belisario Chacón, quien sería el heredero de una enorme fortuna en el Perú; y no sólo eso, sino que ellos habrían sido padres de un niño. No obstante, debido a la agitación política que se vivía en el Perú -siendo la familia Chacón partidarios de Ramón Castilla y enemigos del presidente Pezet, quien enfrentaba una revolución que terminó por derrocarlo- habrían dejado Lima con un destino incierto, no sabiendo si se hallaban en el Cusco, Jauja, Cerro de Pasco o Arequipa.

Con gran pena, sin haber podido saber con certeza cuál había sido el destino de Mara y sin estar en capacidad de moverse fuera de Lima en su búsqueda, Ansúrez se ve obligado a reembarcase en la “Numancia” debido a que las tensiones entre España, Chile y el Perú habían llegado a su punto más crítico con la declaratoria de guerra del Perú a España y la alianza con Chile.

En su travesía hacia el sur, el héroe de la novela es testigo del terrible y destructor bombardeo que la escuadra española inflige al desarmado puerto de Valparaíso el 31 de marzo de 1866, Sábado Santo, y al que Pérez Galdós en su obra califica como “aventura inconsciente”.

De Chile, la flota española regresa a las costas peruanas para arribar al Callao y enfrentar a la artillería peruana el 2 de mayo de 1866. Después de un arduo combate, las baterías peruanas del Callao heroicamente rechazan y averían a la escuadra española, obligándola a retirarse hacia la isla de San Lorenzo para enterrar a sus 43 muertos, y luego levar anclas y retornar a España.

No deja de sorprender un hecho incluido en la novela: España había enviado al Alférez de Navío Álvarez de Toledo con órdenes que la escuadra española retornara de inmediato a su país. Álvarez llega al Callao el 1 de mayo de 1866, y se presenta ante Casto Méndez Núñez, quien había asumido la comandancia de la escuadra española luego que el anterior almirante español, José Manuel Pareja, el firmante del ofensivo tratado con el ex Director Supremo peruano Manuel Ignacio de Vivanco, se suicidara en su nave. Álvarez de Toledo le entrega las órdenes de España a Méndez Núñez, y la novela retrata el momento de la siguiente manera: “Méndez Núñez leyó el papel, y devolviéndolo al mensajero le dijo: mañana 2 bombardeo el Callao. Usted no ha llegado todavía; llegará pasado mañana, y en cuanto me comunique la orden del Gobierno, me apresuraré a obedecerla.”

La novela tiene un final feliz, ya que la “Numancia” luego de ser rechazada del Perú tras el combate del 2 de mayo -lo que generó gran angustia a Ansúrez en la novela ya que temía que su nave hubiese bombardeado a su familia en el Perú- cruza el Pacífico, recala en Tahití, para finalmente regresar a Cádiz, donde, para su gran regocijo, están esperándolo, Mara, Belisario el peruano, y su nieto.

Aun cuando Benito Pérez Galdós no estuvo en el Perú, con gran prolijidad se documentó sobre los usos y costumbres peruanos y reflejó de una manera muy halagadora no sólo la culinaria y las bebidas del Perú, sino también a las damas peruanas. Veamos algunos párrafos. El primero es un intercambio con Josefa, una mulata peruana, esposa de un español afincado en el Perú:

“Señor Diego, ¿le gusta a usté el arroz con pato? ¿Sí? Pues como el que yo he guisado para usté no lo habrá comido nunca, ni lo comerá mejor la Reina de España […] Pues también le pondré un tamal que ha de saberle a gloria […] ¿Le gusta a usté el sancochado? ¿En España hay sancochado? […] y a punto volvió Mendaro de la tienda con una botella de pisco y dos de vino del país… Este es el Valdepeñas de acá -dijo su amigo-. No es malo; se sube hasta el primer piso y de ahí no pasa. […] Este aguardiente blanco que llamamos pisco, es de vino…cosa buena: los que empinan mucho, ven a Dios en su trono” […] A la sopa de rabioso picante siguió el sancochado, que viene a ser como nuestro cocido; desfilaron luego el pejerrey (pescado chico) y la corbina (sic) en salsa (pescado grande); y por fin, con honores extraordinarios, el pato en arroz […] Y cuando por postre comían alfajores y chancaca…”

En otra secuencia de la novela, cuando los marineros españoles están en alta mar, con sus buques averiados por el combate del 2 de mayo y faltos de comida y bebida, añoran el Perú señalando: “…el tiempo que llevaba en el convoy su constante pensamiento era comer algo más nutritivo y grato: dormía mal, con ensueños de oler y gustar un buen sancochado o un platito de serviche (sic), que es pescado crudo con zumo de limón.”

También en la soledad de la mar, los marinos españoles se entretenían con música y bailes, entre ellos “…un festival de zapateado, o de las danzas peruanas la Zamacueca y la Zanguaraña, que algunos sabían.”

Guardo para el final la descripción que Pérez Galdós hace de las mujeres de Lima cuando relata el origen de la familia de Belisario, el bohemio romántico peruano: “Casó con una limeña muy guapa…Las limeñas son las mujeres más bonitas del mundo, y mejorando lo presente, a todas ganan en desenvoltura y malicia”.

Bruselas marzo de 2020.

Autor: G. Toro-Lira S.

Autor de: ‘Las viñas de Lima: Inicios de la vitivinicultura sudamericana. 1539-1551’ (2018), ‘History of Pisco in San Francisco’ (2010), ‘Wings of Cherubs’ (2007), ‘Alas de los Querubines’ (2006).

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