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LOS EE. UU. VS. 200 BOTIJAS DE PISCO: TRADICIÓN EXPORTADORA PERUANA DEL PISCO

Guillermo Toro-Lira Stahl* y Sergio Zapata Acha**

[Artículo publicado originalmente en: BOLETÍN DE LIMA, No 152, 2008]

SUMARIO

En el marco de un hecho judicial documentado, este artículo contribuye a ilustrar la histórica tradición peruana exportadora de pisco a California, principalmente durante la segunda mitad del siglo XIX; teniendo como uno de los protagonistas al destilado de uva del Perú (pisco) de un lado, y del otro a los Estados Unidos de Norteamérica. Proporciona además información sobre las características de elaboración y comercialización del producto en aquella época.

Palabras clave: pisco, Perú, EE. UU., California, San Francisco, exportación.

SUMMARY

In the context of a documented legal event, this article contributes in illustrating the historical Peruvian exporting tradition of pisco to California, principally during the second half of the 19th century; having as protagonists the grape brandy of Peru (pisco) on one side and the United States of America in the other. It also provides information about the characteristics of manufacturing and commercialization of the product in that era.

Key words: pisco, Peru, U. S., San Francisco, exportation.

El puerto de San Francisco Califonia en 1863 (California Historical Society).

LA HISTORIA

El 26 de diciembre de 1863 ancla en el puerto de San Francisco, California, la barca peruana Mandarina de 179 toneladas, con 13 tripulantes a bordo y capitaneada por F. S. Rossi, tal como aparece registrada en The United States National Archives and Records Administration (NARA, 1863). La Mandarina había zarpado del Callao, Perú, el 27 de octubre de 1863 (El Comercio, 1863). Es importante señalar que en su itinerario previo, esta barca había entrado al puerto de Pisco, Ica, Perú, el 28 de agosto procedente del Callao (El Comercio, 1863 a). En cuanto a Pisco, Aurelio García y García explicaba, en su Derrotero de la costa del Perú, libro publicado precisamente en 1863, que:

Es el puerto principal de la provincia litoral de Ica, cuya ciudad dista catorce leguas. (…) Por este puerto se hacen fuertes esportaciones (…) De los diferentes valles y quebradas de la provincia litoral de Ica, se estrae: aguardientes de uba, en embases de barro cocido: llamados botijas y piscos; vinos en barriles; algodones en pacas, frejoles, dátiles y otros productos en sacos.

De acuerdo a los registros, la Mandarina partió el 31 de agosto con destino a “Lomas”, puerto situado más al sur, en Arequipa, Perú (El Comercio, 1863 a). Según el “Movimiento Marítimo” consultado, nuestra barca se encontraba el 12 de octubre aún en Punta de Lomas (El Comercio, 1863 b). Sobre este puerto, García y García señalaba lo siguiente:

En la parte N. [norte] de la punta [de lomas] descrita, está el buen puerto de lomas (…) Es lugar inhabitado, solo se ven algunos ranchos, que sirven para depositar los productos de las haciendas, que se sirven de este puerto para sus exportaciones. Consisten estos productos: en azucar, chancaca, ron y aguardiente (1).

Aviso de salida de la Mandarina con destino a San Francisco publicado en El Comercio de Lima.

Ahora bien, al arribar la Mandarina a California, se encontraban entre su cargamento, 200 botijas o pisquitos de pisco tipo italia, los cuales estaban consignados a Nicolás Larco, un exitoso comerciante italiano ex-residente de Lima, Perú, que emigró a San Francisco durante la “fiebre del oro” de 1849 (2). Para la sorpresa de Larco, el 31 de diciembre el jefe de la aduana de San Francisco, Charles James, decide incautar el cargamento de pisco y a la barca Mandarina, aduciendo violación a una ley estadounidense de 1799 que establecía que el volumen mínimo de los envases permitidos en la importación de licores destilados era de 90 galones. Los pisquitos de pisco italia contenían entre 3 y 4 galones cada uno (NARA, 1864).

Larco, que ya había importado anteriormente pisco italia en los mismos pisquitos sin objeción alguna por parte de las autoridades de aduana, presentó una protesta. El periódico Daily Alta California publicó un artículo el 6 de enero de 1864 titulado “Custom House Seizure” (Confiscación de la casa de aduana) en donde se detalla el incautamiento de las botijas de pisco y de la barca Mandarina, criticándose extensiva y negativamente la decisión de los oficiales de la aduana.

Ese mismo día, Charles James envía un telegrama a S. P. Chase, secretario del tesoro de los EE. UU. en Washington D. C., pidiendo instrucciones y aclarando que el pisco ya había sido importado a San Francisco en los mismos envases en el pasado cuando otras personas eran los jefes de la aduana (NARA, 1864 a).

El 8 de enero, el secretario Chase responde en un telegrama instruyendo que se libere a la barca Mandarina pero que se decomise el pisco. En subsecuente carta recibida por correo, el secretario detalla que en el futuro, a los infractores de esta ley solo se les debería confiscar el licor pero no el navío, a menos que haya evidencias que indiquen que la importación haya sido intencional.

En la misma fecha, James reporta al fiscal del distrito de San Francisco, William H. Sharp, acerca de la confiscación del pisco y que este está disponible para ser subastado, como solía hacerse con todos los artículos confiscados por la aduana en esa época (NARA, 1864 b).

El 27 de enero, el fiscal Sharp inicia un juicio frente al juez del distrito de la corte de los EE. UU. del distrito del norte de California, Odgen Hoffman, numerado No. 161 y titulado “The US vs. 200 Jars of Pisco” (Los EE. UU. vs. 200 botijas de pisco) (NARA, 1864 c). Ese mismo día Sharp ordena al marshal [sheriff federal] de San Francisco, Charles W. Rand, que almacene el pisco hasta nuevo aviso (NARA, 1864 d).

El 30 de enero, la barca Mandarina zarpa libremente de San Francisco con destino a Hong Kong, llevando $8,052 en mercancía y $20,000 en tesoro (Daily Alta California, 1864).

El 16 de febrero, el juez Hoffman decreta que las 200 botijas de pisco se encuentran legalmente confiscadas y que siendo ya propiedad del gobierno de los EE. UU. ordena que sean subastadas por el sheriff federal Rand (NARA, e), hecho que tuvo lugar el 3 de marzo (Daily Alta California,1864 a).

Aviso de subasta del pisco, publicado por el marshal Charles W. Rand el 3 de marzo de 1864 (editado).

El 14 de marzo, Rand declara que el pisco se subastó por una cantidad de $1,277.65 y remite el monto a la corte (NARA, 1864 f). Ese mismo día, se indican que los costos del sheriff federal, de la oficina de la corte y del abogado del distrito fueron de $148.73, $22.23 y $22.55 respectivamente, sumando un total de $193.51. El sheriff federal también reportó que la comisión del subastador, Newhall & Co. de San Francisco, fue de $79.41 (NARA, g, h, i).

Al día siguiente, Nicolás Larco, por intermedio de su abogado John Satterlee, presenta al juez Hoffman una petición para que se considere la revocación del confiscamiento del pisco y que el dinero procedente de la subasta no sea distribuido hasta el final del juicio pendiente, petición que fue aceptada (NARA, 1864 j). El 12 de abril, el juez Hoffman ordena que los gastos de la corte, del sheriff federal y del abogado del distrito sean pagados con el dinero de la confiscación (NARA, 1864 k).

El 11 de junio, el juez Hoffman prepara un detallado reporte titulado “Statement of Facts” (declaración de hechos) donde adjunta un informe de la confiscación del pisco y los antecedentes, incluyendo la petición de revocación de Larco y la declaración jurada del jefe de aduana James (NARA, 1864 l, ll). Estos documentos son enviados por correo a las oficinas del secretario del tesoro en Washington D.C. para su evaluación.

Mas de dos meses después, el 22 de agosto, George Harrington, en representación del secretario del tesoro en Washington D. C., envía por correo a San Francisco una orden donde se indica que la incautación del pisco es revocada y que el dinero de la subasta se le debe distribuir a Larco, luego que éste pague todos los costos de la corte antes mencionados y una multa equivalente al arancel de importación si el pisco no hubiese sido confiscado (NARA, 1864 m).

La tarifa de importación presentada por la casa de aduana fue de $1 por galón de pisco. Ese mismo día, el juez Hoffman emite un decreto, siguiendo las órdenes del secretario del tesoro, que libera a Larco de toda culpabilidad y cierra el juicio (NARA, 1864 n). La aduana estimó que el volumen total de las 200 jarras de pisco equivalía a 650 galones, resultando en una multa de $650 (NARA, 1864 o), monto el cual, el 10 de septiembre, es reducido a $601.25 después de realizarse una medición mas exacta del volumen de las botijas (NARA, 1864 p).

Larco recibió la cantidad neta de $483 por las 200 botijas de pisco, lo cual equivale aproximadamente a $6,202 en moneda actual (Holliday, 1999; Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la H. Cámara de Diputados, 2007), sin considerar los gastos de su abogado y sus gastos personales. Indudablemente que la cantidad recibida fue mucho menor a la que se podría haber logrado si el pisco no hubiera sido decomisado y subastado por las autoridades de la aduana (3).

La defensa usada por Larco en el juicio fue que el era ignorante de la mencionada ley y que la aduana de San Francisco había permitido anteriormente la importación de pisco en sus botijas originales desde hacía años atrás, sin objeción alguna (NARA, 1864 q). También, el juez Hoffman especifica en su declaración de hechos que el mismo jefe de aduana ya había permitido la importación de pisco en sus envases originales en tres instancias anteriores: una por 35 botijas en octubre de 1862, otra por 25 botijas en mayo de 1863 y otra por 97 botijas en diciembre del mismo año. Tal aseveración contradecía la declaración jurada del oficial de aduana (NARA, 1864 r).

Es posible que Charles James haya decidido aplicar la ley de 1799 influenciado tal vez por productores de licor californiano que en ese año por primera vez comienzan a anunciar la disponibilidad de brandys de uva producidos localmente en California de una manera significante (Daily Morning Call, 1864, 63) (4). Sea como fuere, la importación de pisco italia en sus botijas originales provenientes del Perú continúa en San Francisco hasta bien entrado el siglo XX (Kunkel, 2001).

Al margen de cualquier escenario comercial competitivo que pueda haber confrontado Larco en 1864, la documentación concerniente al juicio “Los EE. UU. vs. 200 botijas de pisco” de San Francisco nos revela evidencias históricas legales que son irrefutables con respecto al origen peruano del destilado en esa fecha. La primera procede del artículo publicado por el periódico Daily Alta California el 6 de enero de 1864 ya mencionado. En ese artículo un relativamente bien informado reportero san franciscano escribe que:

Las autoridades de la casa de aduana han capturado y confiscado 200 jarras de pisco y han agraviado a la barca peruana Mandarina por una supuesta violación del acto del 2 de marzo de 1799 (…) Este licor es hecho en Pisco, Perú, de uva, y es envasado en jarras de arcilla conteniendo de 2 1/2 a 3 galones cada una, la jarra siendo angosta de un lado para facilitar su transporte en el Perú, siendo la costumbre colgar tres jarras de cada lado de una mula. [traducción del original en inglés] (Daily Alta California, 1864 b)

Sección del aviso publicado por el diario Daily Alta California el 6 de enero de 1864.

El juez Odgen Hoffman escribe en la Declaraciónn legal de hechos del 11 de junio del mismo año que:

“Pisco”, el artículo en cuestión, es una bebida espirituosa manufacturada en el Perú de la uva muscatel [moscatel] y es enviado a países extranjeros e importado al puerto de San Francisco del Perú en jarras de arcilla llamadas Pisquitos hechos en el Perú conteniendo entre tres y cuatro galones cada una. [traducción del original en inglés] (NARA, 1864 s)

Sección de la Declaración de hechos del juez federal Odgen Hoffman.

Mientras que el abogado John Satterlee escribe, a nombre de Nicolás Larco, en la petitición legal de la misma fecha que:

El 27 de diciembre de 1863 él [Larco] importó a este puerto de San Francisco en la barca “Mandarina” un recibo de 200 jarras de pisco italia, un artículo manufacturado de la uva muscatel [moscatel] en la República del Perú en jarras conteniendo entre tres y cuatro galones cada una, la cual ha sido la manera usual de importar dicho licor (…). [traducción del original en inglés] (NARA, 1864 t).

Sección de la petición legal de Nicolás Larco.

Como conclusión, se puede afirmar que el juicio “Los EE.UU. vs. 200 botijas de pisco” de 1864, no solo pone en evidencia la histórica tradición exportadora de nuestro destilado a San Francisco, además de importantes datos acerca del tipo de pisco a partir de ciertas transacciones comerciales y legales de la época, empero demuestra clara y categóricamente que hasta por lo menos el año de 1864 no existía duda por parte del sistema legal estadounidense o de la población san franciscana que el pisco era únicamente de origen peruano.

*Investigador de las relaciones peruanas en la historia de California, residente de Sunnyvale, California, gtl@mac.com; autor de los libros: Alas de los Querubines (2006), History of Pisco in San Francisco (2010).

**Director del Instituto de Investigación-EPTH-USMP szapata@turismo.usmp.edu.pe; autor del Diccionario de Gastronomía Peruana Tradicional (2006).

[ Artículo publicado originalmente en: BOLETÍN DE LIMA, No 152, 2008 ]

Lectura adicional recomendada: Pisco en el siglo XIX: El faro de Pisco

NOTAS

1. ”Lomas”, era un puerto menor localizado a 149 millas náuticas al sur de Pisco (Cisneros,1898) y el puerto natural de haciendas localizadas en los valles de Nazca (Ica) y Acarí (Arequipa) y pueblos de Ayacucho (Montoya, 1980).

2. Nicolás Larco Lastreto, nacido en Santa Margarita Ligure, Italia en 1818, emigra a Lima con sus hermanos Francisco y Fructuoso en la década de 1830. Llega a San Francisco el 25 de agosto de 1849, donde se dedica al comercio en general. Fallece en esa ciudad en 1878 (Baccari & Canepa, 1981; Ludowieg, 1993).

3. El precio de venta de pisco italia en San Francisco en 1849 era de $22 por botija (The Panama Star, 1849). Usando ese precio de venta, las 200 botijas incautadas a Nicolás Larco en 1864 se valorizan en $4,400 en moneda de 1849, lo cual equivale a $106,203 en moneda actual (Holliday, 1999; Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la H. Cámara de Diputados, 2007).

4. Por ejemplo, dos semanas antes de la confiscación del pisco de Larco, el periódico Daily Morning Call publicó una propaganda de Kohler & Prohling anunciando que su vinos y brandys hechos en California habían recibido cinco de seis premios en la feria del estado de Ohio realizada en septiembre (Daily Morning Call, 1863; Daily Morning Call, 1864).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Baccari, A. & Canepa, A.

1981. “The Italians in San Francisco in 1865, G.B. Cerrutti’s Report to the Ministry of Foreign Affairs”. California History, Vol. LX, No. 4, Winter 1981/82. California.

Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la H. Cámara de Diputados con datos de U. S. Bureau of Labor Statistics.

2007. Estados Unidos: Indice de Precios al Consumidor, 1980 – 2007.

Cisneros, Carlos B. & García, Rómulo E.

1898. Guia ilustrada de Lima, el Callao y sus alrededores, Imprenta del Estado, p. 14. Lima.

Daily Alta California.

1864. Commercial and Financial, Feb 1, 1864. San Francisco.

1864 a. Auction Sales, H. M. Newhall & Co. Mar 3, 1864. San Francisco.

1864 b. Customs House Seizure. Jan 6, 1864. San Francisco.

Daily Morning Call.

1863. Grand Triumph of California Wines, Dec 24, 1863. San Francisco.

1864. Analysis of California Wines, Apr 4, 1864. San Francisco.

El Comercio.

1863. Edición de la tarde del 28 de octubre. Lima. 1863 a. Edición de la tarde del 12 de setiembre. Lima. 1863 b. Edición de la tarde del 13 de octubre. Lima.

García y García, Aurelio.

1863. Derrotero de la costa del Perú, Establecimiento Tipográfico de Aurelio Alfaro, pp. 57-58, y 75. Lima.

Holliday, J. S.

1999. Rush for riches: gold fever and the making of California, University of California Press, p. 346. Berkeley y Los Angeles.

Kunkel, T.

2001. Letters from the Editor – The New Yorker’s Harold Ross. The Modern Library, pp. 117-118. Nueva York.

Ludowieg Figari, Miguel.

1993. La familia Larco en el Perú. Revista del Instituto Peruano de Investigaciones Genealógicas, 19, p.151. Lima.

Montoya, Rodrigo

1980. Capitalismo y no capitalismo en el Perú: un estudio histórico de un eje regional. Mosca Azul. Lima.

The Panama Star.

1849. Prices in San Francisco, Vol. 1, No. 13, Jun 10, 1849. Panamá.

The United States National Archives and Records Administration, Pacific Region (San Francisco).

1863. FOREIGN VESSELS Entered in the District of San Francisco from Foreign Countries, during the 4th Quarter of 1863.

1864. “The United States of America v. 200 Jars of Pisco”; United States Common Law, Equity, and Admiralty Case Files, 1851-1903; Box 118 @shelf 1022B; Case Number 1380. Libel, Filed January 27, 1864, Wm. H. Sharp US. atty; Fol. 2.

1864 a. Certificate Copy of Statement of Facts by the Dist. Judge, Filed June 11, 1864, W. H. Chevers clerk; Fol. 5.

1864 b. Certificate Copy of Statement of Facts by the Dist. Judge, Filed June 11, 1864, W. H. Chevers clerk; Fol 7, 8.

1864 c. Libel, Filed January 27, 1864, Wm. H. Sharp US. atty.

1864 d. Monition ret’ble February 16th 1864, W. M. Sharp US. atty., Issued January 27 1864.

1864 e. Decree, Filed February 16, 1864, W. H. Chevers clerk.

1864 f. Venditioni Exponas, Returnable the third day of March 1864, Filed March 14, 1864, W. H. Chevers clerk.

1864 g. U. S. Marshal’s Costs…$116.80, Filed March 14, 1864, W. H. Chevers, clerk.

1864 h. Clerk’s Fees, $22.23, Filed March 14, 1864, W. H. Chevers, clerk. 1864 i. U. S. Atty. fees $25.55, Filed March 14, 1864, W. H. Chevers clerk.

1864 j. Order referring Petition of N. Larco, for proofs and staying proceedings etc. etc., Filed March 15, 1864, W. H. Chevers clerk.

1864 k. Order to pay costs out of fund, Filed April 12, 1864, W. H. Chevers clerk.

1864 l. Certificate Copy of Statement of Facts by the Dist. Judge, Filed June 11, 1864, W. H. Chevers clerk.

1864 ll. Certificate Copy of Petition of N. Larco, Filed June 11, 1864, W. H. Chevers clerk.

1864 m. Remission of Forteiture, Filed Aug. 22, 1864, W. H. Chevers clerk. 1864 n. Decree, Filed Aug. 22, 1864, W. H. Chevers clerk.

1864 o. Certificate of Collection of Port that duties are $650, Filed Aug. 22, 1864, W. H. Chevers clerk.

1864 p. Corrected Certificate of Collection of Port that duties are $601.25, Filed Sept. 10, 1864, W. H. Chevers clerk.

1864 q. Certificate Copy of Petition of N. Larco, Filed June 11, 1864, W. H. Chevers clerk, Fol. 2,3.

1864 r. Certificate Copy of Statement of Facts by the Dist. Judge, Filed June 11, 1864, W. H. Chevers clerk, Fol. 4.

1864 s. Certificate Copy of Statement ofFacts by the Dist. Judge, Filed June 11, 1864, W. H. Chevers clerk, Fol. 2.

1864 t. Certificate Copy of Petition of N. Larco, Filed June 11, 1864, W. H. Chevers clerk, Fol. 2.

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López de Caravantes y el “aguardiente Pisco”

Ing. Guillermo Toro Lira S.

No solo nuestros vecinos del sur cometen errores en la interpretación de manuscritos antiguos en la reconstrucción de la historia de los aguardientes de vino de uva.

En nuestro caso, les presento aquí un error, el que aparentemente apareció por primera vez en la década de 1980 y que ha sido repetido como referencia válida en muchas publicaciones.

Este error de interpretación también se encuentra en diversos portales Web. Adjunto aquí una versión popular para la conveniencia del lector:

‘La primera identificación del aguardiente con el lugar –”aguardiente de Pisco”–, habría sido realizada en 1630 por el español peninsular Francisco López de Caravantes, al exponer en su “Relación” que se conserva manuscrita y que está datada en 1630, que “el valle de Pisco, sigue siendo el más abundante de excelentes vinos de todo el Perú. Desde allí uno que compite con nuestro Jerez, el llamado “aguardiente Pisco”, por extraerse de la uva pequeña, es uno de los licores más exquisitos que se bebe en el mundo.“‘

En realidad, Francisco López de Caravantes nunca escribió la cita mencionada. En vez, fue escrita mas de 250 años después por el historiador español Marcos Jiménez de la Espada como un pié de página explicatorio en la primera publicación del manuscrito de Francisco López de Caravantes.

El escrito original de López de Caravantes de 1630 fue publicado en 1881 por el Ministerio de Fomento de España en el Tomo I de “Relaciones Geográficas de Indias: Perú” (del cual Jiménez de la Espada estuvo a cargo).

El manuscrito transcrito apareció en el Apéndice II “para suplir en parte los olvidos de que cometió el licenciado Salazar de Villasante en su ‘Relación general del Perú'”.

Como se aprecia en el facsímil adjunto, Jiménez de la Espada incluye la cita en el pié de página “(a)” como complemento de la narración de López de Caravantes de las actividades vitivinícolas de la región de Ica a principios del siglo XVII.

Como también se apreciará, existe un segundo error cuando se transcribe la frase “uva pisqueña” (usada por Jiménez de la Espada) por “uva pequeña”.

Este caso que presento es solo uno de otros errores que se encuentran en la historia de nuestra bebida de bandera, los cuales son repetidos por válidos por muchos.

Publico aquí este ejemplo para que sirva de llamada de atención a nuestras futuras generaciones para que sean alertas. Citas históricas publicadas no se convierten necesariamente en ciertas. Siempre se tiene que acudir a la fuente manuscrita original en todo trabajo serio y diligente, como bien lo sugirió, por ejemplo, la gran investigadora peruana María Rostworowski.

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Botijas peruleras de vino – Pisco, 1577

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Ing. Guillermo Toro Lira S.

El diccionario de la Real Academia Española de 2017 define la palabra “perulero” como una “vasija de barro, angosta de suelo, ancha de barriga y estrecha de boca” y con etimología proveniente de la palabra “perol”, la cual define como “vasija de metal, de forma semejante a media esfera, que sirve para cocer diferentes cosas”(1).

Sin embargo, se ha encontrado en el Archivo de Indias un manuscrito escrito en Pisco en 1577 donde se describe una de las primeras menciones de “botijas peruleras”. Se encuentra en el testamento de un pescador llamado Juan Lorenzo, natural de Galicia y residente del pueblo y puerto de Pisco(2). Lorenzo describe que un esclavo negro llamado Gerónimo Ponce le debe “tres botijas peruleras de vino vacías”. Este documento es de tan solo seis años después de haber el virrey Toledo ordenado la primera población del pueblo de Pisco.

© Archivos Estatales, mecd.es

El documento mas antiguo donde se ha encontrado la definición de la palabra “perulero” proviene de un diccionario español-francés de 1604 que dice: “perulero: Que vient du Peru (perulero: Que viene del Perú)(3). Esa definición, relacionada íntimamente con el Perú, es mantenida por todos los diccionarios, por lo menos durante el siglo XVII(4).

La forma de la botija perulera es única y es una fusión de las antiguas botijas españolas(5) con mucha influencia criolla peruana y posiblemente andina.

Ilustración de chichera de 1860 con botija perulera o pisco

Los vinos y aguardientes exportados desde el puerto de Pisco se transportaban inicialmente en estas peculiares “botijas peruleras” las cuales con el tiempo también llegaron a ser llamadas “botijas de Pisco”(6) y después simplemente “Piscos” o “Pisquitos”(7).

Actualmente, esas ancestrales botijas peruleras adornan orgullosamente las bodegas pisqueras iqueñas como una remembranza latente de la antiquísima tradición vitivinícola peruana.

Bodega Lovera, Ica – Foto del autor

Finalmente, es paradójico que la RAE considere la palabra “perulera”, cuando hace referencia a envases de barro, como proveniente etimológicamente “de perol”, cuando todas las evidencias históricas, incluyendo las definiciones alternas de la misma REA, y los diccionarios antiguos de la época indican que significa clara y únicamente “de procedencia peruana”.

Lecturas relacionadas

La fundación española de Pisco, 1571
Las viñas y vino de Pisco de 1607
Hipólito Unanue y los aguardientes y vinos de Pisco

Citas

(1) Diccionario de la Real Academia Española; Octubre, 2017;  Perulero , Perol

(2) AGI,CONTRATACION,479,N.3,R.5

(3) Palet, 1604; “perulero”; Real Academia Española: Octubre 2017; Nuevo tesoro lexicográfico

(4) Oudin, 1607; Vittori, 1609; Minsheu, 1617; Franciosini, 1620; Mez de Braidenbach, 1670; Sobrino 1705 (ibid).

(5) Existen varias investigaciones arqueológicas que han identificado hasta tres modelos de botijas españolas diferentes en el siglo XVI (tipos A, B y C) que son las raíces de la forma de la botija perulera. Ver por ejemplo: Marken, Mitchell W.; Pottery from Spanish Shipwrecks, 1500-1800; University Press of Florida; 1994.

(6) Lacoste, Pablo; El Pisco nació en Chile; RIL Editores; Santiago, Chile; 2016. Sin embargo en esta publicación, la frase “tres botijas de Pisco” (sacada de un inventario de principios del siglo XVIII) ignora la palabra “Pisco” como el lugar de procedencia.

(7) Toro Lira S., Guillermo; Pisco en el siglo XIX

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Las viñas y vino de Pisco de 1607

Ing. Guillermo Toro Lira S.

Existe en el Archivo de Indias, un manuscrito de principios del siglo XVII que prueba la existencias de viñas y producción de vino a poca distancia del antiguo puerto de Pisco (1).

Este puerto, fundado por órdenes del virrey Toledo en 1571 (2), estuvo inicialmente localizado en la orilla del mar, como lo indica la siguiente ilustración de Guamán Poma de Ayala de 1615.

La Villa de Piskui. Ilustración de Guamán Poma de Ayala, 1615
Este primer puerto de Pisco llegó a ser muy próspero y poblado pero desafortunadamente quedó destruído por un terremoto y tsunami en 1687. Luego del desastre, el pueblo fue relocalizado a cierta distancia de la costa, en el lugar donde se encuentra en la actualidad.

El siguiente mapa de 1865 muestra claramente el pueblo nuevo de Pisco a la derecha y el lugar aproximado del puerto antiguo a la izquierda, en la costa.

Atlas Geográfico del Perú, Paz Soldán, Lima, 1865.
El manuscrito es una declaración de bienes de difunto, que contiene la memoria juramentada en Lima el 26 de octubre de 1607 de un Juan Arroyo acerca de las posesiones del fallecido Pedro Vázquez. Entre los bienes menciona “dos heredades de viña en el puerto de Pisco, junto al puerto a una legua de él” y que oyó decir que dió a Francisco Paniagua “una partida de vino a vender en el puerto de Arica”.

De esta información se descubre que Pedro Vázquez tuvo dos viñas a una legua del puerto de Pisco (una legua es la distancia recorrida en una hora caminando) y que producía vino y lo vendía en el puerto de Arica.

En esa época, el mercurio de las minas en las sierras de Huancavelica y vino producido en las valles de Pisco, Ica, Nazca, y Palpa eran transportados del puerto de Pisco al de Arica y de allí a las minas de plata de Potosí. Este manuscrito describe un caso histórico de comercio del vino de Pisco a las minas de Potosí.

El manuscrito, mostrado a continuación parcialmente, también indica que Pedro Vázques poseyó una gran cantidad de esclavos y varias casas que construyó luego de su segundo matrimonio.

© Archivos Estatales, mecd.es

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A continuación sigue la transcripción parcial del manuscrito, el cual brinda una pequeña pero muy interesante ventana del pasado vitivinicultor del puerto de Pisco.

[8v]…[roto] a personas que an / venido de allá, e cartas / que an venido de ello, e / que las haziendas que / dexó son dos heredades / de viña en el puerto de / Pisco, junto al puerto una / legua de él, y en ellas mu / chos esclavos y esclavas, e / tiene en el dicho puerto çinco / o seis pares de casas en / una quadra suya, que / elevó al tienpo que se cassó / segunda bes en este reyno / con doña Ysabel de Haro, e no / save de otros bienes mas / de que a oydo dezir, que con / Françisco Paniagua enbió / una partida de vino a / vender al puerto de Arica, / e no a benido el dicho Françisco / Paniagua, y esto es la / verdad e lo que sabe su ran / go del dicho juramento e lo / firmó Joan Arroyo, ante / mi Pedro de los Ríos______En la çiudad de Los Reyes / en veinte e seis días del / [9] mes de otubre del año de / mil e seisçientos e siete …

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Referencias

(1) AGI, CONTRATACION,286B,N.2,R.12; 1610/1616; Bienes de difuntos: Pedro Vázquez.

(2) La fundación española de Pisco de 1571 – Santiago de los Caballeros

Hipólito Unanue y los aguardientes y vinos de Pisco


Ing. Guillermo Toro Lira S.

Luego de la declaración de la independencia del Perú por el general José de San Martín en 1821, los puertos peruanos se abrieron al comercio internacional. El 18 de octubre de ese año se creó el reglamento de comercio de cabotaje para todos los puertos de la nación.

El 10 de mayo de 1825, don Hipólito Unanue en ese momento el Presidente del Consejo de Gobierno del Perú, modificó el reglamento con respecto al cabotaje del puerto de Pisco y emitió una serie de decretos que dan luz sobre la nomenclatura oficial usada en esa época para describir al aguardiente producido en esa zona (ver facsímil).

Colección de leyes, decretos y ordenes…; Tomo II; José Masías; Lima, 1831
Hipólito Unanue, Presidente del Consejo de Gobierno del Perú en mayo de 1825 – Óleo de José Gil de Castro

En el primer decreto se describe de manera genérica al “aguardiente que se esportare [sic] en botijas, odres ó de otro modo por el puerto de Pisco”, mientras que en el sexto se menciona a “los aguardientes y vinos de Pisco”.

Este documento prueba que el gobierno peruano en 1825 llamaba “aguardiente de Pisco” de manera genérica a todo el aguardiente que se exportaba del puerto de Pisco, es decir notando simplemente una denominación de origen. Todos los aguardientes producido en esa zona, en los valles de Pisco, Ica, Nazca, y Palpa y que usaban al puerto de Pisco como punto de exportación, eran denominados de esa manera.

Uno de los mayores consumidores extranjeros en esa época era gente de habla inglesa y lo llamaban “Pisco Brandy” (traducción de “aguardiente de Pisco”).

Con el tiempo, ya sea debido a una simplificación gramatical, o tal vez porque algún experto de la época notó que el aguardiente peruano técnicamente no era un brandy, ya que no era reposado en barriles de roble, el nombre de “Pisco Brandy” pasó simplemente a “Pisco”, naciendo de esa manera el nombre de nuestra bebida de bandera.

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El Pisco Sour en la Conferencia Panamericana de Lima de 1938

Vista panorámica de Lima en 1938

Ing. Guillermo Toro Lira S.

Lima fue el foco de atención internacional durante casi todo el mes de diciembre de 1938. Fue la sede de la Conferencia Panamericana durante los tiempos tensos que precedieron a la Segunda Guerra Mundial.

Acudieron 107 delegados de 21 naciones americanas y culminó con la firma de la Declaración de Lima, donde las naciones americanas se comprometían a ayudarse militarmente en caso de alguna agresión foránea.

Los periódicos de toda América publicaron el evento de manera muy entusiasta. La historia de Lima, su geografía, arquitectura, y tradiciones fueron resaltadas en muchos medios informativos, entre ellos muchos estadounidenses.

Inicio de artículo estadounidense describiendo la conferencia y Lima

Por primera vez en su historia, Lima realizaba un evento de tal envergadura y se convirtió en el centro de atención internacional. Los periódicos internacionales destacaron la historia centenaria de Lima, desde su fundación por Francisco Pizarro hasta la actualidad.

Entre sus tradiciones se destacó mucho al Pisco Sour y lo popular que era en Lima.

Artículo resaltando la popularidad del Pisco Sour en Lima

Entre los lugares donde lo servían se mencionó al Hotel Bolivar. Se describió que los delegados “podían ir a una corrida de toros, ver la momia de Pizarro, la plata mas fina de Sudamérica, una vicuña y tomarse fotos con ella, o simplemente sentarse abajo de la cúpula del lobby del Gran Hotel Bolivar con un Pisco Sour y ver al mundo pasar”.

Relato de actividades limeñas
Artículo anunciando al Hotel Bolivar, lugar de alojamiento de los estadounidenses
El Hotel Bolivar, conocido por sus Pisco Sours

Otro periódico relata la siguiente experiencia muy interesante de un estadounidense: “Caímos en el Hotel Bolivar, el cual es bien nuevo y moderno (es el lugar de encuentro del contingente estadounidense), el tiempo suficiente para bajarnos un par de “pisco sours” los cuales son bien fríos y refrescantes. Todos en Lima toman pisco sours como en Jamaica lo hacen con el planters punch. Pero los peruanos desprecian al Bolivar y prefieren el centenario Hotel Maury, que con su recibidor de mármol blanco construído alrededor de un patio y bonitos espejos españoles dorados antiguos y enorme araña de cristal le dan una apariencia del viejo mundo al lugar. Los meseros han estado aquí por lo menos 30 años y pretenden no entender inglés”.

Relato de un estadounidense

Como se aprecia del Programa de la conferencia, el gobierno peruano preparó un plan de actividades que incluyeron banquetes en el Lima Country Club; una excursión a Huaura con concierto de gala; una cena danzant en el Club Nacional; una excursión al puente Infiernillo del ferrocarril central; un concierto sinfónico; una fiesta en los jardines del Lawn Tennis Club de La Exposición; visita al hipódromo; visita al Museo de Antropología; y un gran banquete de clausura.

Programa de la Conferencia

Durante este evento es que el Pisco Sour se comienza a popularizar internacionalmente de manera significativa. Muchos de los delegados de las naciones americanas lo disfrutaron en los bares tanto del hotel Bolivar y del Maury, como del Lima Country Club, del Club Nacional y del Lawn Tennis de la Exposición.

Al poco tiempo de esta conferencia, la fama del cóctel pasa a actores de cine de Hollywood famosos como Ava Gardner, John Wayne, Orson Wells y otros, que comenzaban a pedir Pisco Sours tan pronto aterrizaban en Lima. En 1938, el mundo comenzó a conocer y disfrutar de nuestro cóctel de bandera.

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Las viñas de Lima de los 1540: Génesis de la vitivinicultura sudamericana (en inglés)

Ing. Guillermo Toro Lira S. & Moisés Cueva R.

A continuación, se publicarán las diapositivas de la investigación presentada en la Conferencia Rural History 2017 en Lovaina, Bélgica el 11 de septiembre del 2017, bajo el título en inglés de “Lima’s Vineyards of the 1540s: Genesis of South American Winemaking” de pronta publicación académica.

















Aserciones y preguntas del Dr. P. Luna, Profesor de Historia de la Universidad de La Sorbona, París, Francia.

Fotos de la ponencia y sección de preguntas.