Origen limeño de la uva Misión del Norte de California

Ing. Guillermo Toro-Lira S., Ing. Karl Mendoza S., Ing. Gustavo Aliquó
Autores en ResearchGate

Introducción

La histografía norteamericana establece que la uva Misión (Mission) fue llevada a California desde México por padres jesuitas y franciscanos, durante la creación de una red de misiones a partir de fines del siglo XVII.

Sin embargo, existen reportes oficiales rusos y otros que cuestionan esa hipótesis. Estos sugieren que las primeras uvas del actual condado californiano de Sonoma se produjeron de vides traídas del Perú, específicamente de la ciudad de Lima en 1817, y que de allí se esparcieron por el Norte de California.

Antecedentes

Las costas actuales de California, Estados Unidos fueron primeramente exploradas por el navegante español Juan Rodríguez Cabrillo en 1542.

Al no encontrarse tesoros comparables con los del imperio azteca o del incaico, la colonización de ese territorio fue mayormente ignorada por España.

El desinterés español cambió a partir de 1741, cuando expediciones rusas cruzaron el estrecho de Bering de Alaska y comienzan a explotar el lucrativo comercio de pieles de nutrias, en ese tiempo muy abundantes en las costas del Pacífico Norte del continente americano.

Con la intención de frenar la expansión rusa hacia América, la corona española decidió finalmente colonizar esos territorios, los cuales siempre consideró como suyos. Para eso, dispuso el establecimiento de una serie de presidios (establecimientos militares) y de misiones religiosas. Los primeros con el objetivo de disuadir militarmente la posibilidad de cualquier intromisión extranjera y las segundas, para convertir la gente nativa a la religión católica e iniciar un periodo de colonización y población del territorio.

Durante el transcurso de 54 años, se fundaron cuatro presidios: San Diego (1769), Monterrey (1770), San Francisco (1776), y Santa Bárbara (1782)—localizados actualmente en las ciudades californianas del mismo nombre—y 21 misiones: la primera se llamó Misión San Diego de Alcalá (1769), al extremo sur del estado, y la última Misión San Francisco Solano (1823), en la actual ciudad de Sonoma—a 90 kilómetros al norte de San Francisco.

Las misiones franciscanas de California y Fort Ross (1769-1823). Fuente: “The horse and mule trail known as El Camino Real as of 1821 and the locations of the 21 Franciscan missions in Alta California”, Shruti Mukhtyar, 2015. La localización de Fort Ross añadida por el autor.

Fort Ross

En 1804, la Compañía Ruso-Americana fundó Nuevo Arcángel, un asentamiento permanente en la isla de Sitka, Alaska, cerca de la actual ciudad de Juneau. Esta colonia rusa fue el centro de operaciones de las actividades comerciales de dicha compañía.

Durante los años siguientes, la compañía rusa expandió su presencia hasta California, donde en 1812 fundó el fuerte Fort Ross, a 150 km de San Francisco de Asís, la misión española más norteña de América en ese tiempo (ver mapa).

Uno de los objetivos de Fort Ross era el abastecimiento de alimentos agropecuarios y otros a la colonia de Nueva Arcángel. Su cercanía a las misiones, lo cual sin duda incomodó a las autoridades españolas, facilitó un intercambio comercial de beneficio mutuo. La lejanía del lugar, considerado como un “fin del mundo” en esa época, con la consecuente escasez de artículos de primera necesidad, dejó en un segundo plano cualquier desacuerdo geopolítico en favor de relaciones de cooperación más pragmáticas.

Es en este contexto que colonos rusos de Fort Ross importan y plantan diversos vegetales y frutos extranjeros, entre ellos vides del Perú.

Los reportes de Khlebnikov, 1817-1832

En setiembre de 1816, Kyrill T. Khlebnikov zarpa de San Petersburgo, Rusia a bordo del navío Kutozov, capitaneado por Leontil A. Hagemeister, con destino a Nuevo Arcángel en Alaska. La travesía fue larga, navegaron desde el golfo de Finlandia hacia el oeste, pasaron por las costas del norte de Europa y de África, para luego cruzar el oceano Atlántico hacia Sudamérica. Bordearon el Cabo de Hornos y luego de tocar en puertos de Chile, Perú y México, anclan finalmente en Nuevo Arcángel el 20 de noviembre de 1817, después de catorce meses de una ardua travesía.

Khlebnikov se quedó en América por casi diez y siete años, para luego regresar a San Petersburgo en 1833. Durante los siguientes cinco años se dedicó a escribir sus aventuras y experiencias. Publicó sus memorias en ruso en 1861, la cual fue traducida al inglés por primera vez en 1976, bajo el título de: Colonial Russian America – Kyrill T. Khlebnikov’s Reports – 1817-1832 (1).

Primera viticultura en Fort Ross

Khlebnikov escribe unas breves pero importantes notas sobre la introducción de la viticultura en Fort Ross. Escribe lo siguiente (la traducción del inglés al castellano, las palabras entre [ ] y el subrayado son del autor):

El capitán Hagemeister, comandando el navío Kutozov, paró en Fort Ross en setiembre de 1817 en su ruta a Sitka [Nuevo Arcángel]…

En 1817 L. A. Hagemeister trajo vides de Lima, y en 1818 árboles de duraznos de Monterrey. En 1820 enviamos 100 estacas de manzanas, peras, cerezas, duraznos, y toronjas a bordo del bergantín Buldakov; estas fueron estacas pequeñas que produjeron el primer fruto en 1828.

Se trajeron rosas de San Francisco y madera de ricino de las islas Sándwich [Hawaii]. A veces las uvas son buenas; fueron cosechadas por primera vez en 1823.

Khlebnikov fue un testigo presencial de la importación de las vides de Lima a Fort Ross, ya que fueron llevadas durante su viaje a América.

Retrato de L. A. Hagemeister. Este capitán, al servicio del Imperio Ruso, llevó vides de Lima al Norte de California en 1817. Artista desconocido del siglo XIX. Fuente: Wikipedia.

También menciona que las vides se trajeron en setiembre de 1817 y que dieron fruto seis años después en 1823, que es un periodo de tiempo compatible con el transplante de vides en estacas, el probable método de transporte desde Lima.

Al mencionar que “a veces las uvas son buenas” Khlebnikov se refería a la cantidad de la uva cosechada, como se verá después.

Fray José Altamira

José Altamira fue un misionero franciscano nacido en Barcelona, España en 1787, asignado a la misión San Francisco de Asís en 1820 (esta misión, también conocida como Misión Dolores, se encuentra en la actual ciudad de San Francisco, California). Por tres años el joven Altamira se dedicó a la conversión de los nativos de la zona. Pero notó que la geografía de la misión afectaba negativamente la salud de los nativos conversos. El clima, lluvioso e impredecible, tampoco permitía el desarrollo de una adecuada agricultura para la sustentación de la misión.

Por esos motivos, Altamira propuso relocalizar el asentamiento en el fértil y benigno valle de Sonoma, 90 km al norte. Luego de algún tiempo, se decidió crear una nueva misión, la cual llamaron San Francisco Solano, en honor al Santo misionero español fallecido en el Perú en 1610 y canonizado en 1726.

La misión fue fundada por Altamira en abril de 1824. Estuvo bien amueblada y decorada con varios artículos obsequiados por los rusos de Fort Ross, el cual se encontraba 100 km al oeste, cerca de la costa.

A fines de 1824, la misión ya tenía una casa de adobe de 30 por 120 pies, de siete pies de alto, con techo de tejas y un gran corredor. Se plantó una huerta con varios árboles frutales y una viña con 3,000 plantas, con seguridad nacidas de estacas provenientes de las vides de Fort Ross (2), las cuales como ya se mencionó dieron su primer fruto en 1823, importante evento enológico que Altamira debió haber oído cuando exploraba la zona en busca de un lugar más idóneo para su misión.

El emprendedor fraile continuó en control de la misión hasta 1826, cuando fue reemplazado por fray Buenaventura Fortuni, el cual fue a su vez sucedido por fray José Gutierrez en 1830. Gutierrez expandió la misión considerablemente. En 1832 ya contaba con más viñas, huertos, jardines, campos de trigo, un molino de granos, casas para los soldados y las familias de los indios, una cárcel, un cementerio, y una enfermería.

Este periodo de relativa prosperidad llegó a su fin en 1833 cuando el gobierno mexicano—que había tomado el control de California luego de su independencia de España en 1821—ordenó la secularización de las misiones y la expulsión de los misioneros españoles que no se adherieran a los términos de la nueva República.

La misión San Francisco Solano en la actualidad, reconstruida. Fuente: “Mission San Francisco Solano. Sonoma State Historic Park”. Sarbjit Bahga, 2018. Wikipedia.

Rancho de Chernykh

Otro personaje importante que contribuyó al desarrollo de la viticultura de Sonoma fue Egora J. Chernykh, un experto agricultor ruso contratado por la Compañía Ruso-Americana para trabajar en Fort Ross.

Nacido en 1813 en la península de Kamchatka, Siberia, hijo de un religioso ruso y una mujer nativa de la zona, fue enviado a estudiar en la escuela de agricultura de la Sociedad de Agricultura de Moscú. Llegó a Fort Ross en 1836, donde durante los siguientes cinco años, se dedicó a desarrollar la agricultura de la zona.

Construyó un rancho a 50 km al este de Fort Ross, en la actual ciudad de Graton, cerca a la ciudad de Santa Rosa. En 1840, el rancho tenía una viña con 2,000 plantas.

En un reporte escrito en 1841 para una sociedad de agricultura rusa, Chernykh escribe lo siguiente sobre la vitivinicultura de la región (la traducción al castellano es del autor):

La horticultura en California es en pequeña escala. Huertos de árboles frutales y viñas solo existen en las misiones.

Se cultivan uvas azules que dan una buena cosecha y son de buen gusto. Se entierran estacas de vides, algunas dan fruto en 3 o 4 años. Las uvas locales dan buen vino, pero en poca cantidad y no se mantiene bien (3).

El testimonio de Chernykh permite concluir que las vides traídas de Lima por Hagemeister, veinticinco años antes, se habían esparcido por la zona del norte de California.

Observó que existían viñas pequeñas y solo en las misiones.

Añade que las uvas eran tintas, de buena cosecha y que eran de buen sabor. También, que daban fruto a los tres o cuatro años de ser plantadas en estacas, el método preferido usado, y que el vino era bueno, pero que no se mantenía con el tiempo.

La escritos de Chernykh, junto con los datos anteriormente mencionados y con los resultados de análisis moleculares (ADN) de las vides criollas americanas actuales, nos permitirá deducir con una buena probabilidad, la variedad de uva traída desde Lima y difundida por el Norte de California en esa época.

Ilustración del rancho de Chernykh, ca. 1840. Tenía 2,000 plantas de vid en ese año. Fuente: “A view of the Chernykh ranch in northern California”, I. G. Voznesenskii, ca. 1840, Archive MAE AN SSR. En: Khlebnikov’s Reports.

La variedad de uva plantada en Fort Ross

Un estudio genético publicado en 2007 por la American Society for Enology and Viticulture presentó los resultados de un estudio del ADN de 79 diferentes variedades de uvas criollas americanas. Esta investigación científica probó que 52 de esas variedades eran idénticas y sinónimos a la variedad tinta conocida actualmente como Listán Prieto (4).

Sorpresivamente, el estudio encontró que la actual uva peruana Negra Criolla (antes simplemente Negra o Negra Corriente) y la californiana Mission son variedades genéticamente idénticas y ambas sinónimos de Listán Prieto. Por otro lado, descubrimientos históricos recientes han demostrado que esta uva fue la primera en plantarse en el Perú—durante la primera mitad del siglo XVI—, siendo el vidueño más antiguo y el ancestro de muchas variedades criollas sudamericanas actuales (5).

Conocida simplemente como uva Negra, esta robusta variedad era una de la más populares y difundidas en el Perú a mediados del siglo XIX (6) y fue con una alta probabilidad la seleccionada por los colonos rusos para ser llevada a California.

Los pocos pero importantes datos brindados por estos, tienden a validar esa hipótesis. Cuando Khlebnikov menciona que “a veces las uvas son buenas” sin dudas se refirió a la cantidad de uva cosechada, una característica de la Negra Criolla, la cual es muy productiva, pero sensible a las condiciones climáticas de cada temporada.

Chernykh menciona que las uvas eran tintas, de buena cosecha y que daba buen vino, aunque poco, y que no se mantenía bien, otras de las características de la Negra Criolla, una variedad resistente, productiva pero de calidad enológica algo rústica.

La uva Mission en la historia de California

Un reporte californiano de 1867, describe que la uva llamada Mission en ese tiempo constaba de dos tipos: la uva Los Angeles, proveniente del sur de California y la uva Sonoma, del norte. A ambas se les atribuían características físicas similares (7). A la variedad Los Angeles se le describía que daba “un vino fuerte, semejante al porto y al jeréz”, mientras que la Sonoma producía “un vino suave, parecido a un claret [haloque]” (8). Reveladoramente, esta última característica es uno de los descriptores clásicos del vino producido a base de Negra Criolla.

Cruzando esta información con los datos genéticos y los reportes históricos ya mencionados, se puede concluir, con un alto grado de certeza, que la uva limeña llevada por colonos rusos a la zona de Sonoma, California en 1817, fue la variedad conocida actualmente en el Perú como Negra Criolla, donde tomó el nombre local de uva Sonoma y que, en la segunda mitad del siglo XIX, se encontraba agrupada dentro de la denominación genérica de uva Mission. Durante el transcurso de más de treinta años, las vides plantadas en la misión de Sonoma por el padre Altamira en 1824 se distribuyeron por el norte de California y tomaron la nomenclatura mencionada.

Historiadores de los inicios de la viticultura californiana han generalmente descartado la noción que colonos rusos importaron uvas peruanas a California. Han asumido, erróneamente, que la colonización rusa de Alaska y California se realizó navegando desde Siberia cruzando el estrecho de Bering, por el océano Pacífico de oeste a este y de norte a sur. Esta suposición no permitió aceptar de manera lógica que las primeras vides hayan provenido de Sudamérica (9).

Sin embargo, como lo prueban los reportes de Khlebnikov, los viajes rusos se realizaron navegando desde San Petersburgo hacia el océano Atlantico y luego de cruzar el extremo sur de Sudamérica, tomaban rumbo hacia el norte por el océano Pacífico. La expedición rusa pasó por el Perú antes de llegar, primero a California y después a Alaska. Este hecho permite aceptar con credibilidad los reportes de la importación de las primeras vides desde Lima.

Ruta de navegación de la expedición rusa de 1816-1817.

Las uvas Los Angeles y Rosa del Perú

En cuanto a la uva Los Angeles, se asume que provino de las misiones jesuitas creadas en la península de Baja California y en la región de Sonora a partir de la década de 1680, y que luego de la expulsión de esa orden en 1773, los padres franciscanos la distribuyeron por las misiones de (Alta) California. Se postula que las vides originales llevadas por los jesuitas provinieron de México continental, sin embargo hasta el momento no se han publicado estudios científicos que confirmen un origen o región geográfica mexicana de procedencia.

En la actualidad en México, se cultiva y vinifica la uva Misión casi exclusivamente en la zona vinícola de Santo Tomás, en el estado de Baja California (10) y es considerada una uva minoritaria. En los Estados Unidos se cultiva en las regiones AVA (American Viticulture Area) de Sonoma Valley (Sonoma County), Mokelumne River (San Joaquin County), Sierra Foothills (El Dorado County), y Santa Rita Hills (Santa Barbara) entre otros, y es usada principalmente para hacer Angelica, un vino dulce fortificado con brandy, cuyo nombre pudo haber derivado de la uva Los Angeles.

Otro sinónimo de la uva Listán Prieto es la accesión conocida en California y en México con el nombre de Rose of Peru o Rosa del Perú, respectivamente. Esta uva, también considerada minoritaria en la actualidad, se cultiva principalmente en los estados de Baja California (zona de Tanama) y Coahuila. En Perú este término es casi desconocido, pero en California ha sido reportada desde mediados del siglo XIX como proveniente del Perú (11) y descrita morfológicamente similar a la uva Sonoma (12).

No se sabe cuando esta accesión llegó a California y México de Perú. Se puede especular que pudo simplemente haber sido un sinónimo de la uva Sonoma llevada por los colonos rusos, o que ya estaba presente en Norte América, importada a California por los padres franciscanos, o antes de ellos por los misioneros jesuitas de Baja California. De cualquier manera, a los mediados del 1800 era considerada erróneamente una variedad separada y única, ya que actualmente se sabe que Rosa del Perú o Rose of Peru es genéticamente idéntica a Listán Prieto de España, Negra Criolla peruana y Sonoma, Los Angeles, o Mission de California.

Fenotipos de Listán Prieto. A: Negra Criolla (Perú), de bayas color rojo violáceo. B: Mission (EE.UU), de bayas rojo violáceo oscuro. C: Negra Criolla (Perú), de bayas rosadas oscuras. Similares a las descriptas para uva Sonoma y Rosa del Perú. Fotos: Karl Mendoza y Gustavo Aliquó.

Bibliografía

1. Colonial Russian America – Kyrill T. Khlebnikov’s Reports – 1817-1832, Basil Dmytryshyn & E. A. P. Crownhart-Vaughan (traducción e introducción), Oregon Historical Society, Portland, 1976. Págs. iii, 14, 60, 62, 106-107, 121.

2. Memorial and Biographical History of Northern California, The Lewis Publishing Company, Chicago, 1891. Pág. 15.

3. “Agriculture of Upper California – A long lost account of farming in California as recorded by a Russian observer at Fort Ross in 1841″, E. L. Chernykh, En: The Pacific Historian, 1967 Winter Issue/Vol. XI, No. 1,, California History Foundation of the University of the Pacific, Stockton, California. Págs. 10-28.

4. “Determining the Spanish Origin of Representative Ancient American Grapevine Varieties”, Milla Tapia, Alejandra, et. al., American Journal of Enology and Viticulture. 58:2. Davis, California, 2007. Págs. 242–251.

5. Las viñas de Lima: Inicios de la vitivinicultura sudamericana, 1539-1551, G. Toro-Lira, Editorial Universitaria Ricardo Palma, Lima, 2018. Pág. 36.

6. “Informe sobre la vid y sus productos”, Evaristo D’Ornellas, en: La Revista de Lima, Tomo VII, Tipografía Nacional, Lima, 1863. Pág. 55.

7. Hyatt’s Hand-Book of Grape Culture…,T. H. Hyatt, H. H. Bancroft and Company, San Francisco, 1867. Págs. 162-163.

8. The Resources of California, John Hittell, A. Roman & Co., San Francisco, 1867. Pág. 195.

9. A Wine Journey along the Russian River, Steve Heimoff, University of California Press, 2005. Pág. 139.

10. “Conoce las siete regiones vitivinícolas en México”, http://elheraldoslp.com.mx/2015/12/19/conoce-las-cuatro-regiones-vitivinicolas-en-mexico/ Accedido: 10 marzo, 2020.

11. Ibid. Hyatt, 1867. Págs. 153-154.

12. The California Vine Disease, Newton B. Pierce, Government Printing Office, Washington, 1892. Pág. 48.

© G. Toro-Lira, 2020. Todos los Derechos Reservados. No se permite la reproducción total o parcial de este artículo sin el previo permiso por escrito del autor.

Autor: G. Toro-Lira S.

Autor de: ‘Las viñas de Lima: Inicios de la vitivinicultura sudamericana. 1539-1551’ (2018), ‘History of Pisco in San Francisco’ (2010), ‘Wings of Cherubs’ (2007), ‘Alas de los Querubines’ (2006).

4 comentarios en “Origen limeño de la uva Misión del Norte de California”

  1. Como siempre, una gran ilustración y una muy buena confirmación de que la uva del Perú, es en gran parte responsable de la industria del vino en California y quizás también en Mexico.
    Como siempre muy agradecido por compartir éstos datos y conocimiento.
    Un Abrazo Guillermo.

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